El cañón de Potrero Chico, Nuevo Leon

Potrero Chico, de gran forma entre montañistas europeos y estadounidenses y casi desconocido por los mexicanos, este rincón neoleonés brinda sobredosis de adrenalina para deleite de los aficionados.

Desde hace un lustro, resulta común encontrar la única gasolinera de Hidalgo, Nuevo León (72 kilómetros al norte de Monterrey), abarrotada de camionetas todos terrenos provenientes de Estados Unidos y Canadá, tripuladas por jóvenes entusiastas del montañismo que no dudan en viajar por carretera más de 4 mil kilómetros para adentrarse en un paraje semiárido convertido en meca de muchos escaladores de Norteamérica y algunos de Europa y Sudamérica: el cañón de Potrero Chico, con más de medio centenar de picos de difícil acceso y escabrosas paredes de roca que hacen las delicias de los amantes del vértigo.

Entrada a Potrero Chico, Nuevo Leon

Entrada a Potrero Chico, Nuevo Leon

El pueblecito que les sirve de base, Hidalgo, fue fundado a principios del siglo XVII por el capitán Bernabé de las Casas, que ahí estableció la hacienda San Nicolás Obispo, en una margen del río Salinas. Elevada a villa el 7 de febrero de 1828 con el nombre de San Nicolás Hidalgo, pasó casi un siglo antes de que le llegara la verdadera bonanza: en 1905 se convirtió en sede de Cementos Hidalgo (hoy, parte de Cemex), una de las primeras cementeras de América latina.

Tanto prosperó el poblado que en 1922 fue erigido en cabecera municipal. Actualmente, la mayor parte de los 15 mil lugareños trabajan en la industria de la construcción, aunque también hay granjas avícolas, vacunas y caprinas, además de cultivos de maíz, frijol y cebada. Con 220 kilómetros cuadrados de superficie, el municipio se encuentra en el valle, Cañón de Salinas, cercado por dos formaciones montañosas que semejan gigantescos corrales para ganado: Potrero Grande, al norte (no apto para el montañismo) y Potrero Chico, al sur.

 Difusión azarosa

Para Mike Whippie soltero de 31 años de edad, gerente de un hotel en su natal San Francisco, California acudir a sudar y temblar unos días al borde del abismo es de las mejores maneras de librearse de la tensión: De ordinario, paso hasta 14 horas diarias encorbatado y atento a los caprichos de los huéspedes relata aquí estoy sólo con la naturaleza, en un rincón del universo donde el tiempo parece detenido.

En Potrero Chico, Nuevo Leon se practica la escalada y montañismo

En Potrero Chico, Nuevo Leon se practica la escalada y montañismo

El auge de Potrero Chico se inició en manera azarosa hace unos años, cuando Homero Gutiérrez Villarreal hoy de 46 años de edad, casado, siempre ataviado con botas vaqueras y cinturón pintiado, ex trabajador de la cementera ofreció alojamiento a un par de texanos que llegaron a escalar las paredes rocosas cuando el paraje era conocido sólo por los lugareños.

Me daba “cosa” que después de trepar los cerros durmieran en una tiendita de campaña en pleno monte, expuestos al frío recuerda Gutiérrez. Por eso, una noche lluviosa se acercó para invitarnos a dormir en la quinta “Santa Engracia”, de la cual es propietario.

Fue el principio de una gran amistad y de la difusión de los atractivos del lugar: uno de los texanos, el escalador profesional Jeff Jackson, no sólo volvió, sino que invitó a amigos, que a su vez corrieron la voz en los círculos de escaladores de roca en Estados Unidos. Conforme publicaban fotografías y crónicas sobre Potrero Chico en revistas especializadas e Internet, más aventureros comenzaron a llegar, primero por decenas, luego por centenares.

Gutiérrez, viendo el negocio en ciernes, amplió su quinta, la rebautizó Homero s y se dispuso a atender a los visitantes. Asistido por sus tres hijos adolescentes y 2 compadres, Don Homero que renunció a su empleo en la cementera se dedica a facilitar la estancia de los deportistas: Suelen ser jóvenes disciplinados, que se levantan al alba para escalar todo el día y se duermen a las 10 de la noche. Aquí les preparamos alimentos con mucha fruta, vegetales y cero grasa, tal como requieren se ufana.

La música del abismo

Para variar en menú, los fines de semana Gutiérrez sirve pollos asados a la leña de mezquite o marranos a la griega, acompañados de frijoles charros, guacamole (muy gustado por los europeos), tortillas de harina y salsa extra picante, (como debe ser).

Potrero Chico en el estado de Nuevo Leon

Potrero Chico en el estado de Nuevo Leon

También organiza conciertos de mariachis, bandas regionales y rock. Para amenizar las fiestas, instaló en uno de los salones un toro mecánico. A los que tienen alma de exploradores y no sólo de alpinistas, don Homero les ofrece visitas guiadas a sitios como las grutas de García, las aguas termales de Paredón, Coahuila (excelentes para relajar los músculos tras varios días de rudo ejercicio) y aún tours antropológicos a Espinazo Nuevo León, donde se venera al “Niño Fidencio”.

Tal es la fama que ha cobrado el lugar entre los montañistas que celebridades del deporte como el californiano Peter Croft, conocido por trazar sus propias rutas en la paredes más difíciles, que suele escalar sin cuerdas ni equipo de protección, se ha convertido en visitante asiduo de Hidalgo.

Potrero chico, Nuevo Leon

Potrero chico, Nuevo Leon

Además del establecimiento de Gutiérrez, ya hay media decena de hostales para albergar a los turistas (entre 50 y 80 al día en temporada baja; en temporada alta fin de año, hasta 250 provenientes de todos los rincones del planeta, incluidos algunos mexicanos). El costo por persona fluctúa entre 3 dólares diarios por el derecho de acampar en los jardines de las quintas y 5 por cuarto o cabaña con agua caliente. Algunos hospedajes se anuncian en Internet, en inglés. El mayor reto de Potrero Chico es el llamado “Sendero luminoso”, una pared de 890 metros de altura (la más alta del país), hasta ahora sólo conquistada por 13 personas, según los expertos en las formaciones montañosas de Hidalgo podrían trazarse hasta mil rutas; actualmente sólo hay unas 300, algunas bautizadas en español con nombres como “La mano de Dios”, “Camino del diablo”,, o “El viajero del tiempo”, pero la mayoría nombradas en inglés pro trepadores extranjeros, como “St Theresa in ecstasy” (Santa Teresa en extasis), “Rain of gold” (Lluvia de oro) o “Mónica Lewinsky s crack” (La fisura de Mónica Lewinsky).

El sendero luminoso de Potrero Chico, Nuevo Leon

El sendero luminoso de Potrero Chico, Nuevo Leon

Aunque ya suman miles los visitantes que han pasado por Potrero Chico, los accidentes son escasos, dado el nivel de profesionalismo requerido para adentrarse en esa serranía: el más lamentable ocurrió hace 3 años, cuando un médico boliviano y su acompañante fueron aplastados por una gran roca que se desprendió inopinadamente y los arrolló: El peñasco le arrancó un brazo el doctor, que murió desangrado antes de que llegaran los rescatistas, su compañero quedó vivo pero muy lastimado recuerda don Homero.

Este lugar está preñado de magia asegura Jens Zimmer, un alemán de 32 años de edad, soltero, redactor publicitario. Bien vale la pena cruzar el Atlántico para conocerlo.

Mientras escalaba, en las cercanías se celebraba una fiesta al más puro estilo norteño, con polkas y redobas. Escuchar desde las alturas y a tantos miles de kilómetros de casa la música de acordeón (instrumento típico de Alemania y traído al país por germanos a mediados del siglo XIX), mientras me banboleaba sobre el abismo, fue un placer inigualable: era preciso vivirlo para creerlo.